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¿QUÉ ES "ESCRIBIR BIEN"?

Buceando por la red en busca de contenidos nos hemos encontrado con un excelente artículo escrito por el periodista mexicano Carlos Monsiváis, tristemente fallecido en junio de 2010. El texto que vamos a colgar lo publicó en terramagazine el 9 de mayo de 2007 y nosotros lo recogemos desde la excelente web para profesionales de la comunicación Iberoamericanos Sala de Prensa, de la que ya hemos hablado en alguna ocasión. El texto, al ser de año 2007, puede parecer lejano en el tiempo pero está dotado de una carga de actualidad imposible de cuestionar. Cada vez es más difícil leer grandes artículos en los periódicos y, de hecho, en muchos casos, cada vez es más difícil leer periódicos...y no siempre sólo por culpa de los periodistas. A pesar de que algunas cosas quedan un poco "viejas" -sobre todo las referencias al periodismo digital- el artículo es clarividente en muchas cosas. Esperamos que os guste.


Todavía hace medio siglo persistía la certeza: escribir bien era un deber de los periodistas, al ser la prensa el medio de la fuerza cotidiana de la expresión social, el gran modelo verbal que complementa al básico (la literatura), el ámbito donde la redacción correcta y elegante de las noticias es un instrumento informativo y formativo.
 
Entonces, el comentario más elogioso sobre un articulista es “tiene buena prosa”, y a un reportero se le festejan la oportunidad, el valor de la denuncia y la calidad de su impulso narrativo (antes de continuar, me sigue llamando la atención el uso del término “prensa escrita”, que festeja el pleonasmo por miedo a declararse en desventaja ante la televisión).

Hoy, a propósito de un reportero o de un articulista, es infrecuente oír el “escribe muy bien”, y lo común es la resignación de los lectores ansiosos de informarse, pese al enredo mortal de la sintaxis de un gran número de redactores y reporteros. El “hasta donde entiendo” es una manera muy sutil de aceptar que lo leído suele ser ilegible, o que, en el sentido tradicional, leer es ya con frecuencia aventurarse en los laberintos del enigma. O son muy confusos los métodos narrativos, o muy reiterativos, y si notas y reportajes se dejan leer es por lo general mérito de la avidez de los lectores, “coautores” obligados de los textos.

Esto no quiere decir ni mucho menos que todo el periodismo escrito sea ilegible o deleznable. Apunta al descuido de un gremio que cree cada vez más en las imágenes y menos en las palabras, y también al desarrollo de otros métodos de narrar y leer, inciertos o experimentales pero ya propios de otra etapa del periodismo. ¿Cuáles son los elementos que precipitan, encauzan o fijan estos cambios? Enumero algunos:

- El avasallamiento del analfabetismo funcional que, por vía de mientras, trae consigo la disminución del vocabulario. Se redacta acudiendo a menos palabras a las que bajo presión, se les obliga a decir más cosas.

- El desvanecimiento de contextos y de referencias antes seguras (de historia nacional o internacional, de temas bíblicos, de mitología grecolatina, de novela, de poesía, de referencias fílmicas o incluso televisivas). Estas alusiones ya no encuentran el público relativamente de otras épocas, o le resultan incomprensibles a la mayoría (cada cinco o diez años se modifica el mapa de las alusiones compartidas).

- La causa imperiosa e imperial de la tecnología adquiere un perfil “religioso”, algo inevitable en novedades tan impetuosas y vastas. Tal parece apenas ayer se descubrió, se implantó o se dejó ver lo estrictamente contemporáneo; por eso, la tecnología, en sus modificaciones incesantes, provee a sus usuarios de ventajas tan impresionantes que lo elevan a la categoría de eje de los puntos de vista.

- Internet es el ágora internacional, es la información madre, es la destrucción de la memoria pretecnológica de los periodistas, lo que se llamaba “la sabiduría del gremio”. Ésta todavía se usa pero ya más bien ligada a las evocaciones de la cultura oral que al profesionalismo. ¿Qué puede la mejor memoria contra Google o You Tube?

- Las redacciones de diarios y revistas son ya distintas por entero al volverse anacrónicas, o ni eso, sus atmósferas clásicas y típicas. La camaradería o el espíritu díscolo tradicionales no tienen razón de ser. ¿Para qué las discusiones políticas si existen las encuestas, esas enterradoras de la intuición?

- En las escuelas y facultades de comunicación se aprende, sobre todo, a localizar el campo de aprendizaje. Son legión estas instituciones (en México ahora hay cerca de trescientas), sus planes de estudios nunca coinciden (no hay tal cosa como “la formación similar”), la realidad de los estudiantes no se ajusta a las modificaciones incesantes, lo que se quiera, pero las escuelas y facultades de Comunicación crecen al prodigar la ilusión de lo contemporáneo.

- En la enseñanza de la comunicación pasa a tercer término, si les va bien, la información literaria y el deseo de escribir bien. Informar ahora es usar a fondo la tecnología, no el idioma, y las ventajas de la inmediatez extrema ocupan con todo el espacio. Si pierde, si lo hubo, el interés específico por la escritura. Se debilita la ambición de poseer un lenguaje variado y con matices.

- La diferencia entre medios electrónicos y medios impresos es impactante. En México, sólo el seis por ciento se informa a través de los medios impresos, tan múltiples, además, que no hay modo de ajustar los puntos de vista.

- El campo de la escritura se trastoca al aparecer el mercado literario, artístico y cultural con otras demandas y otro lenguaje público. ¿Quién sabe ahora lo que significa “escribir bien”? ¿Es la literatura light la única literatura que se reconoce? ¿No es cierto que cuando hoy se dice novelas, la referencia por antonomasia son las telenovelas? La industria fílmica, a partir de los efectos especiales, exhibe el tedio ante “los rollos” y ha perdido gran parte de sus recursos literarios.

- La reducción del vocabulario se traduce de varias maneras en la reducción del panorama noticioso. En última instancia, el uso de cada vez menos palabras quiere decir también el adelgazamiento de las noticias, porque al perderse los matices se desvanecen también las anotaciones psicológicas, sociales y culturales, y todo se ajusta a la precariedad de los patrones lingüísticos que el mercado aprueba.

- La competencia con la televisión, una batalla perdida en cuanto a la oportunidad de las noticias se refiere, se compensa por un hecho: la interpretación queda a cargo de la prensa, no obstante el despliegue de mesas redondas televisivas. Eso obliga en la publicaciones a darle más espacio a los dossiers, imposibles de incluirse en la televisión, reacia incluso a los reportajes.

- Ser comentarista o conductora de programas de televisión y radio es la ambición actual de muchísimas periodistas, en especial las muy jóvenes. Lo que se anhela no es trabajo periodístico sino la sobre-exposición mediática.

- Al concepto “clásico del periodismo” lo desplaza actualmente el de “noticias que hacen historia”: exclusiva mata a buena prosa y discurso crítico.

- ¿En qué momento se perdió, se extravió o se diluyó la noción canónica del escribir bien? No pueden fijarse fechas del cambio de percepciones literarias en la medida en que siguen admirándose, por ejemplo, la escritura de Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier, Gabriel García Márquez, Octavio Paz, Sergio Pitol, Guillermo Cabrera Infante, Juan Carlos Onetti, Rosario Castellanos. Un canon -el irrebatible de “lo bien escrito”- aún funciona, pero es cada vez más arduo de explicar.

- La literatura light gusta o no, se acepta o se rechaza, pero las razones para afiliarse o desafiliarse a su lectura suelen ser implícitas. ¿Por qué Paolo Coelho mantiene tal cantidad de seguidores? ¿Qué es el best seller norteamericano: la línea del menor esfuerzo o el resultado de la abolición de las exigencias? ¿Alguien puede leer, en el sentido histórico, a redactores descuidados como Carlos Cuauhtémoc Sánchez?


ANATOMÍA DE UNA ENTREVISTA DIGITAL

No es la primera vez -ni será la última seguro- que utilizamos la página web Manual de Estilo de la Fundación Fundeu para incluir alguno de sus artículos y contenidos en nuestro blog. En este caso, el artículo publicado por Luz Fernández Espinosa -una periodista especializada en internet y TI a la que puedes seguir en Twitter a través de la cuenta @LuzF- nos llamó poderosamente la atención. Cada día más, los medios de comunicación anuncian y realizan encuetros digitales con los más variopintos personajes pero...¿qué sabemos de estos encuentros?¿En qué se diferencias de las tradicionales entrevistas? Como el artículo de Luz Fernández sobre este tema es tan bueno no hemos podido resistirnos a dejároslo aquí colgado para que lo podaís consultar.Seguro que os aclara muchas cosas....

Definición
La entrevista digital, también llamada encuentro digital, se caracteriza por tener un formato en el que el periodista es sustituido por los lectores o internautas, que envían sus preguntas a través de la web del medio digital.
El entrevistado responde a estas preguntas en vivo, en la página web. El resultado final se guarda como una pieza informativa más del medio, que puede ser consultada como una entrevista tradicional con un formato de preguntas y respuestas.
Los medios en línea suelen agrupar estas entrevistas en una sección específica de su web. Suelen estar acompañadas de una breve entradilla, explicando quién es el entrevistado, el motivo que ha originado el encuentro y un mensaje de despedida, escrito por el propio entrevistado.


Funcionamiento
Las entrevistas digitales se realizan en directo en un día y a una hora determinados, que el medio ha anunciado previamente. En los días anteriores al encuentro, los lectores tienen la posibilidad de enviar sus preguntas a través de un formulario en línea especialmente diseñado para las entrevistas digitales.
Este calentamiento previo permite que un número mayor de usuarios participe, y hace que no tengan que estar conectados en el momento preciso en el que se celebra la entrevista para poder intervenir en ella. Aunque durante el transcurso mismo de la entrevista se sigue permitiendo el envío de preguntas en directo.


Filtros
Todas las preguntas, tanto las que se envían en los días previos, como las que se mandan mientras sucede la entrevista están sometidas a un filtro previo, definido en las normas de uso y aplicado por el moderador. Además, normalmente el entrevistado puede leer las preguntas y decidir si las contesta o no.
Esto puede hacer que el encuentro digital pierda cierta espontaneidad frente a la entrevista tradicional y que resulte menos libre que una entrevista cara a cara, en la que el entrevistado tiene que saber reaccionar a cada pregunta del periodista.
Con todos, los medios tratan de aplicar unos filtros objetivos. Las normas de uso mandan eliminar cualquier intervención que resulte ofensiva, que utilice un lenguaje soez o palabras malsonantes. El moderador, por su parte, también selecciona las preguntas que considera más interesantes o que abordan temas nuevos para que el contenido resulte interesante y atractivo.


Lugar e imagen
El entrevistado puede desplazarse a la redacción del medio digital; o bien contestar las preguntas desde su ordenador en la ubicación que desee.
Los medios suelen utilizar una webcam (cámara de vídeo web) que enfoca al entrevistado mientras responde a los internautas, lo que refuerza la sensación de directo. En caso de no disponer de los medios técnicos la imagen se suele limitar a una foto.


Traducción y redactores
Cuando el entrevistado no se desenvuelve correctamente con el ordenador, un redactor suele ser quien teclea las respuesta al dictado. Cuando se trata de un entrevistado extranjero, interviene además un traductor.


Entrevistadores
En los encuentros digitales son los lectores quienes ejercen de entrevistadores y no se suele marcar ningún límite en cuanto al número de participación.
Se exige normalmente que el usuario que envía una pregunta se identifique con un nombre o alias y una dirección de correo electrónico. La pregunta sale publicada en la lista, a la vista de otros lectores, e identificada con el nombre o alias que se facilitó.


Moderador
Es el periodista que se encarga de seleccionar las preguntas más interesantes de entre todas las enviadas y de editarlas antes de ser publicadas. Intenta, además, ordenarlas para que la entrevista tenga ritmo y no se solapen los temas.
Es el responsable de aplicar las normas de uso y puede, llegado el caso, eliminar las preguntas que considere.


Duración
Un encuentro digital suele tener una hora de duración, aunque es el medio el que establece previamente el tiempo en el que entrevistado estará contestando a las preguntas.


Formatos
  • Escrito: Es el más habitual, el único elemento gráfico que acompaña al texto es una fotografía del protagonista. Las preguntas se recogen por un formulario en línea integrado dentro de la propia web, por lo que las preguntas son siempre de usuarios que visitan y leen el medio digital.
  • Sociales: Con la popularización de las redes sociales, se están empezando a usar Twitter y Facebook para recabar más preguntas. En Twitter se empiezan a usar etiquetas como #preguntanadal para que los usuarios interesados en ese personaje participen en la entrevista digital aunque no sean seguidores habituales de la web que la organiza. Este tipo de entrevistas se llaman, en ocasiones, #twitencuentros.
  • Vídeo: El formato de las entrevistas digitales en vídeo está empezando a tomar cierta relevancia en internet. Pero no son los medios de comunicación digitales, ni las webs de las cadenas de televisión, las que están popularizando este formato, sino Youtube y Facebook, que están organizando importantes series de entrevistas digitales de interés internacional emitidas en directo y en vídeo.
En Facebook, las preguntas suelen recogerse con formularios, o a través del muro del evento, la entrevista se celebra en un estudio con un entrevistador que reproduce las preguntas de los internautas.
YouTube ha sido la impulsora de estos encuentros que ya ha hecho en varias ocasiones para la cumbre de Davos, a cuyos dirigentes se les presentaban las preguntas de los usuarios, que previamente habían enviado en vídeo y  que habían pasado una selección en forma de concurso (los usuarios seleccionaban las mejores cuestiones).
Más recientemente, YouTube ha creado el canal Worldview en el que entrevista, con las preguntas enviadas por los usuarios, a los principales líderes políticos del mundo. El presidente José Luis Rodríguez Zapatero fue entrevistado por YouTube en abril del 2010.
El sistema de Worldview también es muy interactivo a la hora de seleccionar las preguntas, ya que son los usuarios los que votan positiva o negativamente las propuestas enviadas. Las más votadas son las que se plantean al entrevistado. Facebook con su canal de vídeo FacebookLive también juega con este mismo formato.
Facebook ha entrevistado a todo tipo de personajes del mundo de la cultura, el espectáculo y la política, los presidentes de EE. UU. George Bush y Barack Obama ya han pasado por su plató que, en las ocasiones más especiales, cuenta con el propio Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, para ejercer de anfitrión y entrevistador.


Fuente: www.manualdestilo.com

ARTÍCULO DE RAMÓN LOBO| PAGAR POR LEER

En los últimos tiempos han circulado por este blog muchos post sobre redes sociales, comunicación online, o tendencias web pero llevábamos tiempo sin hacer referencia a otra de las patas fundamentales en la que pensamos que se apoya la comunicación: el periodismo. En vez de escribir un post erudito sobre el tema -para el que seguramente no estemos preparados- hemos preferido acercaros un blog de referencia en muchas cosas, y también en todo lo que tiene que ver con el periodismo, tal y como lo entendemos hoy en día, y sobre su futuro. Se trata del blog En la boca del Lobo ,del periodista Ramón Lobo. Somos seguidores de este blog desde hace algún tiempo y han sido muchas las veces que hemos disfrutado con los posts pero, hasta ahora, no habíamos hecho referencia a ninguno. El motivo que nos da la justificación para hacer referencia a este blog -si es que es necesaria alguna- es el artículo "Una locura más: pago por leer" en el que se hace una interesante reflexión sobre el futuro de los medios impresos. Por si sois tan vagos que no os gusta pinchar en los enlaces os dejamos el contenido del mismo aquí abajo.

"He caminado una hora y media a buen ritmo. Es posible que además de quemar calorías haya quemado neuronas. De las primeras, voy sobrado; de las segundas, escaso. La edad tiene ventajas: aprendes a disimular carencias y en las materias en las que eres torpe pareces callado.

El caso es que hoy he sentido un impulso animal, selvático, jacklondoniano y en plena crisis económica, y del periodismo impreso, he decidido hacer el dispendio, una locura: pagar por un producto digital. Puede ser escandaloso, una aberración, un contradios, puede que algún día los gurús del apocalipsis digan que gestos anarquistas como el mío merezcan un castigo.

Hoy he pagado por tener el derecho a leer sin límites la web del The New York Times, tanto en el ordenador como en mi futuro iPad2. Me gasto el límite de los 20 artículos gratuitos en una mañana y no estoy por la abstinencia. El NYT es uno de mis puertos obligados.

Sé que cobrar por algo que los consumidores digitales creen que es gratis resulta una decisión empresarial arriesgada. Lo es porque la esencia de Internet es la circulación libre de contenidos. Uno llega a muchos lectores potenciales pero no gana dinero. El NYT y otros grandes como Financial Times, The New Yorker pueden aspirar a cobrar por sus trabajos de alta calidad. Pagaría, como una donación para la superviviencia de un modo de entender este oficio y de practicarlo, desde el talento y la valentía, desde el peso de los lectores y desde la credibilidad. La credibilidad no se regala, no es un bien para premiar a los obedientes; la credibilidad nace del combate diario contra uno mismo.

Con la Red han muerto los textos aburridos, los que huelen a poco esfuerzo, los mal escritos. Nadie paga por cortar y pegar.

Con la decisión del NYT se inicia una guerra entre modelos, el mejor periódico del mundo frente a la gratuidad de la web del mejor periódico británico, The Guardian, que atacará ahora el mercado estadounidense.

Yo pagaría por un texto como este: ¿Dónde estaba yo cuando escribí esto? de Leila Guerriero.
Milito en el bando del periodismo, sin tener en cuenta el soporte; también milito en el bando de los que quieren viajar y cobrar cada mes. Nadie sabe qué va a pasar, cómo se va a transformar este universo, si habrá periódicos de papel, grandes novelas o solo tuits. A muchos les entra el pensamiento completo en 140 caracteres. Nadie sabe nada pero todos hablamos y escribimos, y gurueamos prediciendo varios fines del mundo simultáneos.

Cobrar o no cobrar esa es la cuestión. ¿Podrán mantenerse los medios impresos en un mercado de publicidad declinante y sin que la publicidad en Internet logre paliar las diferencias de ingresos? No es una cuestión de papel o digital, lo es entre hacer periodismo bueno o malo. El bueno cuesta, tiempo y dinero.
Hoy he pagado porque quiero que el NYT tenga éxito en su apuesta, para se abran caminos, alternativas, no para que se cierren. He pagado porque quiero leer textos de alta calidad y la calidad es cara, es la consecuencia de muchos años de aprendizaje. He pagado porque soy de los que tienen suerte y pueden dedicar medio dolar al día para navegar por un periódico extranjero. Muchos habitantes del planeta no cuentan con mucho más para sobrevivir cada día.

El periodismo gratis conduce a la muerte del periodismo, de su función social, si es que no hemos renunciado ya por comodidad y cobardía. Sin periodismo independiente perderemos las voces críticas (¿quedan?) y perderemos las historias de las personas que nunca tienen derecho a ver su historia publicada, a los sin voz. Pago porque quiero escuchar a la gente real . Dejo de leer, en papel y en la web, todo lo inerte, previsible, monótono y pretencioso fabricado desde la más absoluta monotonía.

Pago porque no quiero que se pierda un puesto más de periodista. Faltan reporteros, sobran financieros."