En los últimos tiempos han circulado por este blog muchos post sobre redes sociales, comunicación online, o tendencias web pero llevábamos tiempo sin hacer referencia a otra de las patas fundamentales en la que pensamos que se apoya la comunicación: el periodismo. En vez de escribir un post erudito sobre el tema -para el que seguramente no estemos preparados- hemos preferido acercaros un blog de referencia en muchas cosas, y también en todo lo que tiene que ver con el periodismo, tal y como lo entendemos hoy en día, y sobre su futuro. Se trata del blog En la boca del Lobo ,del periodista Ramón Lobo. Somos seguidores de este blog desde hace algún tiempo y han sido muchas las veces que hemos disfrutado con los posts pero, hasta ahora, no habíamos hecho referencia a ninguno. El motivo que nos da la justificación para hacer referencia a este blog -si es que es necesaria alguna- es el artículo "Una locura más: pago por leer" en el que se hace una interesante reflexión sobre el futuro de los medios impresos. Por si sois tan vagos que no os gusta pinchar en los enlaces os dejamos el contenido del mismo aquí abajo.
"He caminado una hora y media a buen ritmo. Es posible que además de quemar calorías haya quemado neuronas. De las primeras, voy sobrado; de las segundas, escaso. La edad tiene ventajas: aprendes a disimular carencias y en las materias en las que eres torpe pareces callado.
El caso es que hoy he sentido un impulso animal, selvático, jacklondoniano y en plena crisis económica, y del periodismo impreso, he decidido hacer el dispendio, una locura: pagar por un producto digital. Puede ser escandaloso, una aberración, un contradios, puede que algún día los gurús del apocalipsis digan que gestos anarquistas como el mío merezcan un castigo.
Hoy he pagado por tener el derecho a leer sin límites la web del The New York Times, tanto en el ordenador como en mi futuro iPad2. Me gasto el límite de los 20 artículos gratuitos en una mañana y no estoy por la abstinencia. El NYT es uno de mis puertos obligados.
Sé que cobrar por algo que los consumidores digitales creen que es gratis resulta una decisión empresarial arriesgada. Lo es porque la esencia de Internet es la circulación libre de contenidos. Uno llega a muchos lectores potenciales pero no gana dinero. El NYT y otros grandes como Financial Times, The New Yorker pueden aspirar a cobrar por sus trabajos de alta calidad. Pagaría, como una donación para la superviviencia de un modo de entender este oficio y de practicarlo, desde el talento y la valentía, desde el peso de los lectores y desde la credibilidad. La credibilidad no se regala, no es un bien para premiar a los obedientes; la credibilidad nace del combate diario contra uno mismo.
Con la Red han muerto los textos aburridos, los que huelen a poco esfuerzo, los mal escritos. Nadie paga por cortar y pegar.
Con la decisión del NYT se inicia una guerra entre modelos, el mejor periódico del mundo frente a la gratuidad de la web del mejor periódico británico, The Guardian, que atacará ahora el mercado estadounidense.
Yo pagaría por un texto como este: ¿Dónde estaba yo cuando escribí esto? de Leila Guerriero.
Milito en el bando del periodismo, sin tener en cuenta el soporte; también milito en el bando de los que quieren viajar y cobrar cada mes. Nadie sabe qué va a pasar, cómo se va a transformar este universo, si habrá periódicos de papel, grandes novelas o solo tuits. A muchos les entra el pensamiento completo en 140 caracteres. Nadie sabe nada pero todos hablamos y escribimos, y gurueamos prediciendo varios fines del mundo simultáneos.
Cobrar o no cobrar esa es la cuestión. ¿Podrán mantenerse los medios impresos en un mercado de publicidad declinante y sin que la publicidad en Internet logre paliar las diferencias de ingresos? No es una cuestión de papel o digital, lo es entre hacer periodismo bueno o malo. El bueno cuesta, tiempo y dinero.
Hoy he pagado porque quiero que el NYT tenga éxito en su apuesta, para se abran caminos, alternativas, no para que se cierren. He pagado porque quiero leer textos de alta calidad y la calidad es cara, es la consecuencia de muchos años de aprendizaje. He pagado porque soy de los que tienen suerte y pueden dedicar medio dolar al día para navegar por un periódico extranjero. Muchos habitantes del planeta no cuentan con mucho más para sobrevivir cada día.
El periodismo gratis conduce a la muerte del periodismo, de su función social, si es que no hemos renunciado ya por comodidad y cobardía. Sin periodismo independiente perderemos las voces críticas (¿quedan?) y perderemos las historias de las personas que nunca tienen derecho a ver su historia publicada, a los sin voz. Pago porque quiero escuchar a la gente real . Dejo de leer, en papel y en la web, todo lo inerte, previsible, monótono y pretencioso fabricado desde la más absoluta monotonía.
Pago porque no quiero que se pierda un puesto más de periodista. Faltan reporteros, sobran financieros."
Fuente: En la boca del Lobo